A tener en cuenta…

A tener en cuenta…

Tan sólo una persona puede hacer una gran diferencia.

¿Sabías que una persona a lo largo de su vida consume más de 7000 animales? ¡Un momento! ¿QUÉ? Bueno, parece que es así. Entonces, simplemente eligiendo cualquier otra comida que no sea carne, la cantidad de vidas que se salvan es mucha más de la que nos podemos imaginar.

¿Y de dónde sacamos las proteínas?

Por alguna extraña razón, el mito urbano de la proteína persiste. La proteína no viene sólo de la carne, es más, ¿cómo hizo la señora vaca para obtenerla? Nunca vi a un toro comiéndose a otro toro por la proteína, de hecho, es uno de los animales más fuertes, ¿y qué come? ¡JA! ¡Así te quería agarrar!
Muchos alimentos que no son carne tienen proteínas con las que podemos contar para cubrir nuestras necesidades proteicas.

Tampoco vi que nadie se preocupara tanto por mí de la misma manera que lo hacen por mi consumo de proteínas.
Ya quédense tranquilos que hay muchos alimentos que NO son carne y tienen proteínas. De verdad, en serio, verdad verdadera, I swear!
Algunos de estos alimentos mágicos son los porotos y legumbres, como las habas, la soja, las lentejas, las nueces, los anacardos, los pistachos, las almendras; vegetales como el kale, el brócoli, las algas marinas, y cereales como el arroz, las pastas o la quínoa. Sí, tienen proteínas.

¿Qué pasaría con los animales si todo el mundo deja de comerlos?

Emmm… estarían vivos… Como la industria ganadera es un negocio, se rige por la oferta y la demanda. Si dejamos de comernos a los animales, dejarán de criar tantos para el consumo, y muchos de ellos no tendrán que soportar el terror de los mataderos. Tranqui, que ninguna especie se va a extinguir si se deja de criarlas para el consumo. Están modificados genéticamente y viven confinados. Viven sólo para morir. Triste, pero cierto. ¿Se dan cuenta?Son animalitos con corazones y huesos débiles. No hay necesidad de seguir criando animales para estos fines, ¿no les parece?

Por el bien de todos los animales, ya fue… dejemos de comerlos…

Ya, Veggie, déjame en paz con tus sermones

Lo sé, lo sé, pero sólo quiero contar lo que estoy aprendiendo. Es que una no se puede quedar calladita sabiendo el impacto hiper negativo que tienen la agricultura y el consumo de animales en el mundo. Sí, nuestro mundo, vos también vivís en él y ya es hora de cuidarlo, y podemos hacerlo entre todos.
Una vez que te das cuenta de la conexión que existe entre los productos de origen animal con las enfermedades del corazón, la diabetes, la deforestación, extinción de especies, contaminación, hambruna, sufrimiento animal, y muchas muchas cosas más, simplemente no podés mirar para otro lado. Y… ¿saben qué? La solución es RE simple: DE-JAR-DE-CO-MER-CAR-NE.

Tampoco soy una fundamentalista, entiendo que hay gustos, costumbres y muchísimas cuestiones en torno a la comida, egoísmo también, pero dejo esa reflexión para cada uno. Mi tupper con el que voy a todos lados con mi comidita, ha sido objeto de críticas y burlas en innumerables ocasiones. No quiero cambiar la visión de nadie, ni forzarlo, pero a mí se me ha hecho eso tantas veces… Lo que sí quiero compartir, y es lo que comunico desde siempre, es lo bien que me hace comer sano y la felicidad que me produce que mi plato no tenga partes de un cuerpo. A mí me hace tan, pero tan bien, que quiero que todos se sientan así. De todas maneras, creo que este proceso es muy personal, y espero que algún día todos lleguemos a darnos cuenta de eso y poder tener ese cambio de conciencia.

Cuenta la leyenda que los vegetarianos y los veganos no tenemos buena fama. Esto quizás de debe a unos cuantos que sólo dicen cosas que muchas veces no tienen mucho sentido o lo que dicen lo hacen desde la intolerancia. Mi idea es poder transmitir sin imponer, poder reflexionar en conjunto y aprender cómo podemos mejorar el mundo desde nuestro pequeño lugar.

¿Un vegano o un vegetariano come?

Sí, y ser vegetariano o vegano hoy en día la verdad que es una gloria: hay muchos productos que se pueden adquirir muy fácilmente. ¡Hasta en el supermercado! Podés encontrar desde salchichas hasta mayonesa veganas.

Uno no pierde su identidad al volverse vegano o vegetariano, ni va a dejar de comer por serlo. Es cuestión de elegir otras marcas, aprender a alimentarse, aprender a cuidarse y aprender a cocinar, como en mi caso.

Es un proceso, lleva su tiempo acostumbrarse a comprar nuevos ingredientes y productos. Sin embargo, muy rápidamente, te das cuenta que esta forma de alimentarse es cuanto menos restrictiva. ¡Todo lo contrario! Nunca comí tan variado como lo hago ahora.

¿Y la leche?

La leche no tiene el monopolio del calcio. NO. Hay mucho otros alimentos que también lo tienen como leches vegetales, legumbres, kale, berro, brócoli, batata, calabaza, tofu e higos. Entonces, aún siendo vegano se pueden cubrir las necesidades de calcio en nuestra dieta. Pero ojo, también necesitamos Vitamina D, la vitamina que nos da el solcito, que es la que ayuda justamente a que se absorba Mr. Calcium.

Ay, pero qué extremos son los veganos, che…

La industria ganadera contamina más que los autos, los aviones, los barcos y los trenes de todo el planeta juntos. La ganadería es la principal causa de la deforestación, además derrocha tanta tierra y tanta agua, contamina el aire, el agua y la tierra. Causa el sufrimiento de millones y millones de animales, y lleva a muchas especies derechito a la extinción.

En cambio, una dieta vegana, vegetariana en su defecto, necesita de mucho menos tierras, agua y energía para los cultivos, no malgasta nuestros recursos, los aprevechamos de una manera sustentable. Es decir, todo el mundo podría alimentarse, habría muchos bosques hermosos porque no se necesitaría talar ninguno de ellos. Y ningún animal sería condenado a morir de una manera tan terrorífica.

Ahora, esperen un momento… qué concepto más raro tenemos de lo extremo, ¿no?

Lady Veggie

Fuente: Million Dollar Vegan https://www.milliondollarvegan.com