¿Cómo hago?

¿Cómo hago?

¿Cómo hago para cambiar mis hábitos? Hummm… qué buena pregunta. La verdad es que no tengo ni idea. Sólo sé que cuesta, ¿no? Uff, la verdad que sí y un montón. Se dice que podés cambiarlos en 21 días, no parece tanto tiempo, pero en la práctica, aparentemente, sí lo es. Muy pocos logran cambiar sus hábitos, aunque lo que realmente sucede es que nos aferramos a esas ideas erróneas que construimos alrededor de esas costumbres. Romper con el hábito de comer carne debe ser un re-tema para quienes la consumen y la aman. Tampoco puedo juzgar, debe ser exactamente lo que me pasa a mí con el queso. Maldito apego. Lo que sí es cierto es que muchas de mis anécdotas incluyen al queso, o en las reuniones siempre está presente en cualquiera de sus formas, colores y sabores (¡estúpido y sensual queso!).

Lo mismo pasa con la carne. Es que si nos ponemos a pensar, la cuestión es que todo tiene que ver todo. Por ejemplo, muchas veces escuché que si no comieran carne, qué harían en Navidad, por ejemplo. Comer un cabrito, un lechón, un pollo, o lo que sea significa reunión, familia, festividad, alegría. Pero, espérenme un cachito… ¿A todas esas cosas hermosas recién enumeradas las representa un animal mutilado? De todas formas, todo lo bello de esas fiestas puede seguir siendo igual de hermoso, aún sin comer carne. Lo importante es el momento, compartir y estar rodeados de todos nuestros seres queridos. Aplica para Navidad, Pascuas, cumpleaños, y todas aquellas reuniones donde la comida es muy importante, se puede tener la misma cantidad de recuerdos hermosos, pero optando por comidas cruelty-free, alternativas sobran, sólo hay que proponerse el cambio.

Es hora de decir adiós…

Tuve mis épocas de vegana vegana posta, pero tengo recaídas queseras y chocolateras. Es lo único que extraño. Pero, día a día hay más opciones para que esto no me pase más. Hay quesos y chocolates veganos, baby! Los chocolates son muy ricos, el tema son los quesos… todavía no encontré alguno que sea rico, pero hay que seguir buscando. Mientras tanto, el queso de papa me gusta bastante, es un excelente reemplazo para la muzzarela y es super fácil de preparar.

Al final, veganizarte no se trata ni de restringirte, ni de «vivir sólo de ensaladas». Hay miles de alternativas y la verdad que cada vez menos me pregunto «¿cómo hago?» antes de cada comida.

El cambio que tanto queremos está al alcance de nuestro plato… para pensar, ¿no?