¿Y si lo hacemos por el planeta?

¿Y si lo hacemos por el planeta?

El mundo está pidiendo ayuda a los gritos y nosotros parecemos estar haciendo oído sordos a sus pedidos. ¿Se imaginaban que seguir una dieta vegana o vegetaria podía tener un impacto positivo? ¿Te imaginabas que tan sólo dejando los alimentos de origen animal podías convertirte en un partícipe necesario para salvar el mundo? Dale, ¿y si lo hacemos por el planeta?

En los últimos años, fuimos testigos de cómo los bosques sufrieron incontables talas, los mares se llenaron de plástico y miles de especies se extinguieron. Además de tormentas, incendios, sequías, olas de calor, derretimiento de glaciares e inundaciones, sólo como para enumerar un par. La verdad es que si nos ponemos a leer las causas de toda esta devastación del mundo, podemos llegar a la conclusión que el consumo de productos de origen animal es una de las primerísimas razones.

Si hablamos de cambio climático debemos reconocer que uno de los principales factores de todo esto es la agricultura. Antes que los alimentos lleguen a nuestra mesa, estos pasaron por un montón de procesos de producción, almacenamiento, elaboración, preparación, etc. En todas las etapas de estos procesos se liberan un montón de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Es increíble imaginarse las proporciones de gases como el metano y el óxido nitroso que son liberados. El metano se libera mediante la digestión de las vaquitas. Sí, sus peditos y eructitos. Mientras que las emisiones de óxido nitroso son producidos de manera indirecta por los fertilizantes.

Es que ni siquiera nos podemos hacer una idea de la cantidad de espacios verdes que se destinaron pura y exclusivamente para la crianza de ganado. Muchos. Muchos en serio. Y ni hablar de los espacios que se destinaron para cultivar soja para darle de comer a esos animales, que luego son sacrificados para el consumo humano. Sin pensar en los litros y litros de agua empleados en cada instancia. La verdad que nada de esto suena coherente. PARA NADA.

Es sólo una fantasía, pero es real que si producimos menos residuos y reducimos el consumo de los alimentos de origen animal, la historia podría ser otra. Yo sé que le pusiste una carita triste a la foto del Koala, pero se puede tomar acción desde otro lugar, quizás un poquito más activo. Quizás sólo dejando de tomar leche o comer quesos o carnes. Es impensado lo bueno que le haremos al planeta. En serio, yo sé que te parece medio bobo, pero es la verdad. Nuestro futuro depende de cada bocado. Apocalíptica, ¿eh? No, la verdad que no y no me canso de decirlo. Quiero dejarle un mundo menos horrible a los que vienen. Ser un agente de cambio está al alcance de nuestro plato. Sí, así de cerca.

Ah, y no sé qué diferencia existe entre una vaca y un koala, creo que debemos defender los derechos de todos PERO TODOS los animales por igual. Defender sus derechos empieza por ahí: por dejar de comerlos.

¿Qué? ¿No sabés qué comer? Aquí te dejo unas buenísimas y sustentables ideas. Hacelo por vos, por los animales, por los que vienen, por tu planeta.

Lady Veggie